lunes, 28 de marzo de 2011
¿Hacemos una porno? ... Amor al fin y al cabo
"Zack and Miri Make a Porno" (¿Hacemos una porno? en España) es una comedia romántica aunque parezca mentira en un principio. Tenemos a dos amigos de toda la vida, Zack y Miri (Seth Rogen y Elizabeth Banks), que comparten piso, vida y confidencias pero no cama, es decir, amiguísimos de la muerte y nada más. Los problemas empiezan cuando les cortan la luz y el agua del piso por no pagar las facturas y deciden, como si tal cosa, hacer una película porno casera con ellos (y otros desconocidos elegidos por casting) como protagonistas.
"¿Hacemos una porno?" quiere alejarse de las comedias románticas más "convencionales" y pastelosas y se cree la más original y la reina de la fiesta cuando, en el fondo, es lo mismo con distinto envoltorio. Si algo se les critica a las comedias románticas es su surrealismo en la historia y su tópico final, aquí nos encontramos con lo mismo pero cambiado para la ocasión. Kevin Smith nos brinda una cinta con un vocabulario totalmente soez y varias escenas de sexo explícito pero no nos engaña y sabemos perfectamente cómo va a acabar la cosa desde el principio.
No estoy diciendo que la película sea mala, simplemente creo que hay que tener claro a lo que nos enfrentamos porque más de uno puede llevarse un buen zas. Teniendo claro todo esto hay que reconocer que la película entretiene y divierte (aunque menos de lo esperado) gracias sobretodo a los secundarios que circulan por la pantalla y con el casting de actores como escena cumbre del film. Pero lo que está claro es que esta película es especial gracias a Seth Rogen y Elizabeth Banks que se alejan de los estereotipos de guapos de revista haciendo que sus personajes te caigan en gracia desde el principio, algo que es de agradecer. Soportan facilmente el peso de la película sobre sus hombros desde el principio hasta el final.
"¿Hacemos una Porno?" va de lista y de superior pero se queda a medias. No solo peca en lo que un principio parece rechazar sino que además piensa que por tener muchos tacos y sexo va a ser especial y no lo es puesto que todo, absolutamente todo, se olvida a los pocos minutos de su visionado. Aunque tampoco hay que tirarse de los pelos ya que, al fin y al cabo, da lo que promete y entretiene a pesar de que el final made in Hollywood ya es parte de la tradición, la pareja tiene encanto y el que no deseara ese final que tire la primera piedra... visto, por mucho que queramos alejarnos, en el 90% de los casos acabamos haciendo (y deseamos) lo mismo porque parece que el amor lo puede todo aunque haya porno de por medio. El que espere ver la reinvención de un género que se aleje, el que quiera entretenimiento sano y pasajero ha encontrado una buena elección.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Downton Abbey; impecable, exquisita, perfecta
Hay una palabra para definir a la serie británica "Downton Abbey" y esa palabra es PERFECCIÓN. Perfección en ambientación, en diálogos, en historia, en actuación y en todo lo imaginable. Esa elegancia, tono y parafernalia no es soportado en numerosas ocasiones por un público acostumbrado a otra serie de cosas, en muchas ocasiones mamarrachadas de la peor clase que prefiero no nombrar.
"Downton Abbey" nos cuenta la vida y milagros de una familia adinerada, muy adinerada (los Crawley) y sus numerosos sirvientes, teniendo igual protagonismo en la historia tanto unos como otros pero siendo el pilar fundamental Lord Crawley (Hugh Bonneville), su esposa (Elizabeth McGovern) y sus tres hijas. No es que menosprecie a los sirvientes, todo lo contrario, declaro mi amor a la estupenda Anna (Joanne Froggatt) y un amor/odio perpetuo a Thomas (Rob James-Collier) pero siempre me ha ido más la parafernalia falsa y los buenos modales de malas ganas de los ricachones además de sus vidas atormentadas y problemas sentimentales. En este aspecto Lady Mary (Michelle Rockery), la hija mayor, se lleva la palma. La búsqueda de marido y la llegada del nuevo heredero de Downton, Matthew (Dan Stevens), la amargan aún más en su jaula de oro y se demuestra lo grande que es. Sus dos hermanas tienen menos protagonismo en un principio pero poco a poco se va viendo lo que van a aportar, la mediana, Lady Edith (Laura Carmichael) a la sombra de la primogénita y la pequeña (y guapísima) Lady Sybil (Jessica Brown-Findlay) feminista por decisión propia, un aplauso.
Maggie Smith es la estrella en la sombra, la "robaescenas" oficial y la reina de la función en cada aparición. Como he dicho, los sirvientes completan un círculo por el que van pasando personajes de toda clase y condición mientras la propia serie destila unos aires de grandeza que no solamente consigue sino que los sobrepasa con creces y lo que en un principio parece algo muy bonito y placentero se transforma en un vicio total y absoluto a partir de un magistral y sublime tercer episodio.
"Downton Abbey" se cree la octava maravilla del mundo... y lo es. Cada frase gesto y escena están medidas de tal manera que parece mentira que la fluidez y el desparpajo naveguen viento en popa y a toda vela, lo cierto es que no es tan extraño, los ingleses ya sabemos como son. Una enorme cantidad de personajes en un ambiente inmejorable donde uno no puede evitar sentirse fascinado ante cada giro y gesto.
La perfección puede ser su tumba en un futuro puesto que alguna pieza del círculo fallará tarde o temprano y muchos son los que se asustan ante una serie de época que les sobrepasa en todos los sentidos y que se cree la más lista del lugar pero la familia Crawley y sus orgullosos sirvientes tienen todavía mucho que contar, espero que así sea porque estamos ante una joya que no hay que dejar escapar.
domingo, 13 de marzo de 2011
Destino Oculto... o la espantosa ridiculez
"The Adjustment Bureau" (Destino Oculto en España) tenía todas las papeletas para ser un film medianamente original con toques fantásticos que unido a la presencia de actores buenos y conocidos nos hacía sentarnos en la butaca tranquilos y relajados para disfrutar del espectáculo... pues no, lo que tenemos es algo que no hay por dónde cogerlo.
Nos encontramos con Matt Damon que se enamora de una chica (Emily Blunt) pero, que mala suerte, el destino de ambos no era estar juntos y por ello unos tíos con sombrero se encargarán de impedir que se encuentren para que se cumpla el destino de ambos. Un comienzo prometedor que decae escena tras escena hasta llegar a una espiral de mamarrachadas y escenas de vergüenza ajena terminadas con un final made in Hollywood sacado de la manga porque sí.
Lo que en un principio parecía una trama trepidante y entretenida se convierte en un despiporre de situaciones ridículas y de vergüenza ajena con un Matt Damon que no sabe ni dónde está ni lo que hace y al que de vez en cuando le da por buscar a la mujer que ama, una Emily Blunt (a la que adoro y adoraré haga lo que haga) cuyo personaje pierde personalidad al mismo tiempo que los espectadores la paciencia al darnos cuenta de que por muy fantástica y original que quiera ser, la película no pasa de mediocre. Y no pasa de mediocre porque falla todo, el modo de contar la historia, las situaciones, la pareja protagonista... todo nos da igual hasta que llegamos al punto de tener que ver a un Matt Damon y su sombrero corriendo por las calles de Nueva York arrastrando a Blunt que ha salido de la nada por decimosexta vez mientras son perseguidos por un puñado de tíos a los que ni tememos y de los cuales nos reímos.
Cuando no tienes empatía con los protagonistas, cuando los supuestos malos no tienen carisma y cuando la historia y guión hacen aguas por todos lados lo único que te queda es el consuelo de alguna que otra escena de gran potencial y el hecho de que, al menos, no te duermes viéndola. Destino Oculto es, desde ya, una de las decepciones del año porque cuando uno va a ver una mierda a sabiendas pues no hay sorpresas ni desilusiones y hasta llega uno a pasárselo bien y verle el punto positivo pero de películas como esta siempre se espera ese "algo más" que Destino Oculto no llega ni a rozar.
domingo, 6 de marzo de 2011
Jo tía, que fuerte, una guerra de verdad
"Tomorrow, When the War Began" (Mañana, Cuando la Guerra Empiece) es el primero de una serie de libros que son un auténtico fenómeno en Australia, la adapción cinematográfica de esta primera parte ha sido la película más taquillera de 2010 en dicho país por lo que las secuelas están en camino. Llega a España esta primera parte sin que la conozca ni Cristo y una servidora habiendo visto ya todo lo que venía en la lista de "imprescindibles" (127 Horas, la grandiosa Cisne Negro, El Discurso del Rey...) optó esta semana por el entretenimiento más fácil. Una película adolescente que tiene sus partes buenas y malas y donde, estoy segura, el libro (el cual no he tenido el placer de leer) será mil veces mejor que la cinta.
"Mañana, Cuando la Guerra Empiece" no puede comenzar peor (nunca mejor dicho). Nuestra protagonista de turno decide, junto a su mejor amiga, ir de acampada a un lugar remoto en medio de la nada llamado Infierno (precioso nombre) pero lo hacen acompañadas de un séquito de adolescentes variopintos (tal y como manda la tradición) y a cada cual más mono: la rubia pija, el delincuente, la santa, el chulo, el asiático mudo... las subnormalidades profundas se van sucediendo hasta que, por fín, el esperado giro de guión ya contado en el título sucede y volvemos a interesarnos mínimamente por la película.
Al volver de la acampada la gente ha desaparecido y el pueblo y todo el país está invadido por unos soldados que siguen la ley de "A la mínima tiro en la cabeza", ya me entendeis, y, nuestros, en un principio, bobalicones adolescentes se transforman en una especie de guerrilla que lucha en esta guerra por recuperar su país. Estoy segura de que el libro logra mostrar ese mensaje del que solo se ven destellos en la película, el hecho de que unos jóvenes que nunca se han preocupado por nada, que siempre lo han tenido todo hecho derepente tengan que sobrevivir solos luchando por su vida y, por supuesto, matando a quien haga falta. Esa evolución de carácteres, esa maduración por parte de los personajes no se consigue del todo, puede que la chica religiosa sea la que más se acerque a lo que querían conseguir mientras la pija da más risa que otra cosa y los demás tampoco tengan mucho que aportar dejando el peso de la trama en una protagonista que logra salvar los muebles en determinados momentos de inspiración como cuando apunta con el arma al fumeta mientras tú solo puedes desear que dispare.
Destellos, destellos de calidad en actuación y en determinadas escenas que no son capaces de llegar a más. Momentos realmente entretenidos, palomiteros pero con su punto serio como la primera vez que llegan al pueblo para ver lo que está ocurriendo y son tiroteados sin piedad o la persecución en el camión de la basura se mezclan con cosas como conversaciones sobre chicos en medio de la guerra o líos amorosos salidos de la nada que hacen que tú también quieras salir, pero de la sala. Una de cal y otra de arena en un producto con ocasiones de gran entretenimiento estropeadas por empeñarse en lo más fácil, el ñoñerío de siempre fallando en lo peor que podrían hacerlo cuando tocan estos temas y es en no dotar a los personajes (dentro de su tópico) de la personalidad suficiente para empatizar con cualquiera de ellos aunque el esfuerzo de la protagonista se note en cada escena parece que estemos más ante un producto que podría haber dado más de sí en forma de serie de televisión que en película puesto que cuando aún estás medio conociendo a los personajes ya están en medio del pifostio.
Si bien es cierto que conociendo el bajo presupuesto de esta cinta australiana bastante para ponerse a aplaudir. Producto adolescente que peca precisamente de ello, mucha rapidez y poco encanto con destellos de calidad aquí y allá que hacen posible una visión completa de un film que se empeña en repetirnos una y otra vez los valores que desea mostrar cuando deberían haber sido las propias situaciones las que debían haberlo hecho, aunque no se puede negar que la trama y los nenes montando una guerrilla llaman la atención cortando la cosa en el punto álgido en vista de secuelas. También es cierto que cuando uno se levanta de la butaca no puede evitar pensar eso de "Las he visto peores", algo que le viene a esta película como anillo al dedo. Pasatiempo pasajero (con intento de mensaje incluido) que se deja ver.
sábado, 19 de febrero de 2011
Niñas Mal, ¿La "sorprendente" Telenovela?
Cual fue mi sorpresa al encontrarme el otro día con "Niñas Mal" en MTV. Y digo sorpresa porque esto tiene una historia que viene de lejos. Hace unos cuantos meses entré en una de esas famosas webs con series online (que tanto le gustan a la ministra González Sinde) dispuesta a ver alguna serie nueva. En la columna lateral me llamó la atención el título "Niñas Mal" puesto que no había más información al respecto y yo no había oído hablar de ella en mi vida.
Nada más empezar solo pude darle a la pausa y llevarme las manos a la cabeza, una telenovela, el único género que no soporto. Puede ser contradictorio el hecho de que me gusten las series culebronecas con amoríos y asesinatos pero que no soporte este género cuyo motor son precisamente esas características pero que le vamos a hacer, soy así. El caso es que volví a darle al play y esa primera escena que nos muestra una manifestación liderada por una chavala enloquecida y rodada como si el director fuera epiléptico en plan mil planos por segundo me sorprendió para bien y el ver el símbolo de MTV en la parte superior de la pantalla hizo que la curiosidad se apoderara de mí y pequé.
Me tragué un primer capítulo lleno de cosas realmente buenas y de otras muchas muy malas en el que nos presentaban a las tres protagonistas de esta historia a cual de ellas más surrealista. No se puede decir que la calidad sea una cosa del otro mundo pero tampoco estamos ante una bazofia cósmica como "Rebelde", es más, me atrevo a decir que la serie está bien dirigida, con un estilo propio muy MTV. ¿Es una telenovela? Pues sí, mantiene de vez en cuando ese tono exagerado y grotésco que las caracteriza (a veces esperpéntico) con personajes como el de Nina dejando claro que el histrionismo falso de tres al cuarto no se lo pueden quitar de encima ni aunque quieran, si fuera solo por ella (y alguno que otro más) ni me habría molestado en seguir viéndola pero, he aquí el problemón del Siglo para una servidora, hay personajes que merecen la pena, aunque parezca mentira.
El hecho de que tres adolescentes totalmente distintas tengan que convivir en una casa/reformatorio por haber sido unas chicas malas es algo a lo que un fan de series "teen" no se puede resistir. Adela, la hija del Senador que hace las mayores burradas para llamar la atención de su padre. Nina, la estrella del Pop que no puede ni con su madre, ni con su fama, ni con ella misma. Greta, la niña buena que esconde una personalidad oculta y cuyo novio cabrón le pone los cuernos. La cosa se les va de las manos y acaban todas en la casa/reformatorio con otras tres compañeras y con las consiguientes disputas y enrredos. Es una trama que llama la atención aunque esté muy trillada pero en el momento en el que pronuncias la palabra "Telenovela" la cara de la persona con la que hables cambiará aunque sea fan de Pretty Little Liars y tu intentes por todos los medios explicar que aunque tiene elementos de vergüenza ajena hay muchos otros por los que merece la pena aunque solo sea el visionado del primer capítulo. Pequeños y aislados momentos pero que, en el fondo, cuentan.
Dejando a un lado los histrionismos de Nina y la mayoría de personajes (que nos llevan una y otra vez a la realidad de lo que estamos viendo) como el absolutamente PENOSO malo de la función (de nombre Kike) tenemos a Adela, Pía y Valentina para contentarnos y tener fe. Adela es un reclamo puramente fantasioso, las cosas que hace y dice son las que a todos nos habría gustado hacer y decir alguna vez y su encanto no es menor que su sensibilidad o divertidísima rebeldía totalmente chulesca, es la tía a la que a todas nos gustaría parecernos o tener de amiga y a la que todo hombre le gustaría tirarse, la actriz Isabel Burr conoce perfectamente la genialidad de su personaje (y cómo gustan las rebeldes) y explota cada frase, gesto y forma de vestir para ser, sin ninguna duda, el pilar y salvación de "Niñas Mal", su personalidad, problemas y su relación con Ignacio (o Nachito) es lo que el espectador recordará con el paso del tiempo junto a Pía (con su absolutamente dramático pasado) y Valentina que representan una historia que va más allá de amistad con unas personalidades que merece la pena conocer y por ello, volvemos al problemón del principio. Con unos personajes totalmente geniales y otros tan malos que arrastran situaciones tan ridículas ¿Qué hacemos? Pues, obviamente, lo que a cada uno le de la real gana. Una servidora optó por seguir adelante y ver los 70 capítulos de media hora (no son muchos realmente) que forman la serie (no sé si hay segunda temporada) con unas sensaciones entre querer salir corriendo y el total divertimento nostálgico.
MTV podría herlo hecho mucho mejor, podría haber arriesgado más y no quedarse estancados en una trama muchas veces superficial que no llevaba a ningún sitio y que, cuando quería mostrar una parte más dura solo funcionaba con determinados personajes en determinadas ocasiones hasta volver a caer en lo más profundo y bochornoso para luego mostrar de nuevo una realización más que decente donde destacan la fotogarfía y los exteriores... sí, es como una montaña rusa.
Creo que queda claro de lo que estamos hablando y si alguno es valiente en la web de MTV España suben la serie (no sé si al mismo tiempo de su emisión por televisión). Puedo decir que no me arrepiento para nada de haber visto esta... vale, lo voy a decir, telenovela. Y no me arrepiento por el simple hecho de que Adela, Pía y Valentina siempre tendrán un hueco en mi corazoncito de personajes y series "teen" favoritos. Y luego tenemos el final (para unas cerrado y para otras sorprendentemente abierto, puede que demasiado) otra contradicción más, otro quiero y no puedo que nos hace darnos cuenta de que estamos ante una telenovela que en ocasiones no quiere serlo y es en esas ocasiones cuando muestra su verdadero potencial como serie. Tal y como decía una gran amigo: "Yo soy fan de Perdidos y de Aída y estoy tan contento" y yo reclamo sin ninguna duda que uno puede ser fan de cualquier obra maestra y de "Niñas Mal" porque cuando hay un personaje que merece la pena, aunque solo sea uno, yo caeré, estoy segura.
sábado, 22 de enero de 2011
La Saga Crepúsculo, total y absoluto fenómeno fan
Los histerismos en una sala de cine son cosa del pasado, presente y futuro. Una saga pretende hacer taquilla y, cuando uno está realizando cada una de sus entregas la palabra dinero surca el aire, el ambiente... digamos que, lo segundo en lo que hay que pensar es en realizar una película (películas en el caso de una saga) de calidad.
¿Tiene la saga Crepúsculo calidad? Pues... depende de a quién le preguntes, si tengo que dar mi opinión diria que no y luego tenemos el problema (o más bien problemón)porque tiene un público tan, TAN concreto que el resto nos encontramos con un film al que solo podemos mirar con cierto recelo y prejuicios, es así, e influye demasiado.
Una cosa que se le echa mucho en cara a "La Saga Crepúsculo" es que, supuestamente, haya jodido ese universo vampírico de sexo, sangre y muertes con la luz del sol por ñoñería barata y vampiros que brillan al sol. Yo, sinceramente, veo estas críticas una absoluta desfachatez... cada uno (en este caso la autora del libro) puede imáginar las historias y los universos que quiera y si creó una historia y esa historia ha vendido millones de libros pues no hay nada que reprochar puesto que cada uno puede escribir sobre lo que le de la real gana. No me he leído dichos libros pero sí que he visto las películas y dejando a un lado todo el fenómeno fan que despierta y demás historias... cuando salí de ver "Crepúsculo" solo pude pensar en una frase: "Tiene potencial pero está claro que no estoy entre su público".
Y no estoy entre su público por dos razones muy concretas, la primera es porque no soy una adolescente y, la segunda, porque la historia no me dice absolutamente nada (y que conste que hay gente que no es adolescente y está encantada con ella). Que conste también que cuando ví la primera entrega supe encontrarle los aspectos positivos a un romance "imposible" entre un vampiro y una humana porque no hay nada que me guste más que historias de este tipo pero los aspectos negativos tiraron más. Ni la cosa siguió (en Luna Nueva) como prometía, ni siento que la historia me diga algo, ni me emociono con los personajes, ni me identifico con ninguno de ellos. El mundo adolescente es muy particular y estoy segura de que para muchas de las seguidoras de la saga Bella es casi un modelo a seguir y las discusiones sobre si debería quedarse con Jacob o con Edward serán cuantiosas, una servidora, por suerte o por desgracia, se siente absolutamente fuera de lugar en conversaciones de este tipo (y mira que me gustan las cosas adolescentes y lo friki, ¡Soy fan de Pretty Little Liars por Dios!). Por ello, he llegado a la conclusión de que "La Saga Crepúsculo" y yo no nos entendemos porque yo le pido demasiado, es un hecho.
"¿Por qué Bella no es más espabilada?", "¿Por qué no han hecho esto o lo otro...?" lo dicho, le pido demasiado a un producto que está diseñado y construido (cinematográficamente hablando) para llenar salas de chicas que necisitan (como todos hemos necesitado) una historia de amor a la que adorar, nada más, repito, nada más y ahí está mi problema, yo necesitaba ese algo más. Se le puede reprochar su ñoñería, su falta de pretensiones, el hecho de que los actores protagonistas siempre tengan la misma cara y cientos de cosas más pero hay algo que está claro y no se puede negar, calidad y éxito no siempre van ligados y a veces alguna de las dos cosas falla mientras la otra triunfa.
Hay películas mucho peores que Crepúsculo y también las hay mucho mejores. Los amoríos adolescentes son el pan de cada día en el cine y, cuando una entra a una sala a ver "Crepúsculo", "Luna Nueva" o "Eclipse" no puede evitar alucinar ante los gritos, llantos y suspiros de toda una generación unida por una historia que, seamos sinceros, vende, vende muy bien. Mientras, una extraña como yo no puede evitar acordarse de su etapa de adolescente y, entonces, me doy cuenta de la cantidad de mierdas y de falsos ídolos que adoraba y de otras cosas que sigo guardando en mi corazoncito. Los vampiros de esta saga se han ganado el de muchas, y lo siguen haciendo, ya es cuestión del nivel de calidad que cada uno le pida a la saga y de su entusiasmo o entendimiento sobre lo que realmente estamos hablando.
jueves, 6 de enero de 2011
Orgullo y Prejuicio, la grandeza de Jane Austen
Seis novelas bastaron para hacer de Jane Austen una grande. De todos es sabido que el resultado de una película depende de su conjunto pero si partes de un material fantástico hay menos posibilidades de cagarla (aunque hoy en día hay numerosas obras que destrozan sin piedad). No se puede hablar de una película basada en la obra de Jane Austen sin mencionar a la propia autora, hay que hacerlo puesto que fué su vida lo que marcó su obra, palabra por palabra. La pregunta que muchos nos hacemos hoy día es ¿Hasta dónde podría haber llegado esta mujer? Una muerte con tan solo 41 años nos ha impedido saberlo.
Su obra siempre ha sido vista con desagrado por un sector de público (en su mayoría masculino) que no es capaz de ver más allá de lo que parece. Jane Austen expresa de una manera absolutamente irónica y mordaz los tópicos de la época en la que le tocó vivir, el tan admirado siglo XIX, con sus bailes, trajes y parafernalia. Lo que está claro es que fue una "adelantada a su tiempo" y se puede decir que se dedicaba a reirse, en sus obras, de todo lo que ocurría a su alrededor y así pues encontramos términos comunes en todas sus novelas: una protagonista que sabe lo que quiere, independiente, distinta y que suele tener una o más hermanas y vivir en un entorno rural. Una madre histérica que solo piensa en guardar las apariencias y casar a sus hijas, un padre comprensivo, al fin y al cabo una sociedad vista desde un punto de vista aparentemente serio pero más cómico de lo que imaginamos y unos sucesos que, en ocasiones parecen sacados de una comedia (inteligente) de enredo con su particular toque culebronesco. Todo ello escrito con clase, estilo y a sabiendas. El punto más comentado son, sin ninguna duda, sus finales. La desgracia en el amor tanto de Austen como de su hermana (cuyo marido murió en la guerra) hizo que le diera a sus protagonistas "todo lo que desearan" por lo que el drama más puro o los finales infelices no tienen cabida en su obra, algo muy criticado por sus contemporáneos..
"Orgullo y Prejuicio" reune todos los elementos anteriormente mencionados y es, sin duda, la obra maestra de Jane Austen. Partiendo de esa base podía salir algo muy bueno o un desastre, los ingleses son unos apasionados de su obra, son unos apasionados de todos sus autores célebres en general y las diferentes versiones y representaciones de la obra han sido cuantiosas hasta que el director Joe Wright se encargó de adaptarla al cine dándonos una obra maestra tan grande como la novela en la que se basa. Todo es perfecto partiendo de un guión fabuloso, una dirección impecable y unos actores en estado de gracia. Keira Knightley nunca ha estado tan perfecta en un papel (con nominación al Oscar incluida), su Elisabeth Bennett es la más "rebelde" (por decirlo de alguna manera) de todas las hermanas pero su vida da un pequeño cambio cuando aparece el Señor Darcy, personaje frío, antipático, detestable... solemos prejuzgar antes de conocer y ahí está la clave. El nombre de Darcy ya es clásico en otras obras cinematográficas inglesas para personajes masculinos que parecen estirados pero luego resulta que nos sorprenden como el Darcy de Colin Firth en "El Diario de Bidjet Jones", todo un guiño. Tenemos a Brenda Blethyn como refente cómico de la cinta encarnando a una madre que solo quiere ver a sus hijas casadas, Donal Sutherland pone rostro a la bondad y a la paciencia como el padre de familia. Carey Mulligan, Jena Malone, Talulah Riley y la guapísima Rosamund Pike dan vida a las hermanas de Elisabeth, cada una con su personalidad y encanto propio.
No estamos ante una película pastelosa y ya está, estamos ante un relato irónico que buscaba y pedía libertad. Cada diálogo, cada frase denota un doble sentido, una crítica y una manera de hablar barroca pero concreta, propias de un genio. Jane Austen es y será admirada por no decir las cosas tan claras como puede parecer, por hacer de su infelicidad una forma de inspiración creando unos personajes siempre felices y por mostrarnos una sociedad sin contemplaciones y con las apariencias como bandera... ¿Realmente hemos cambiado tanto? Yo diría que no.
Estamos ante una película para disfrutar, para ver sin prejuicios (nunca mejor dicho), para comprobar la gran pérdida que sufrimos y cómo seis novelas son poco para lo que realmente podría haber sido. Gracias Jane.
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