martes, 13 de julio de 2010

The Karate Kid; divertida, emocionante, entretenida, sorprendente...



La trama de la cinta (al igual que en la película original) se centra en Dre Parker (Jaden Smith) que se muda junto a su madre a China. Allí las cosas no serán nada fáciles para el chico debido a una panda de matones que, literalmente, le acosan verbalmente y le dañan físicamente. Dre conseguirá enfrentarse a ellos (sobretodo a uno en concreto) gracias a la ayuda del Señor Han (Jackie Chan).


Uno se sienta en la butaca pensando que The Karate Kid va a ser o una flipada, o un coñazo, o una película infantil para niños de tres años. Contra todo pronóstico la película está bien planteada, bien dirigida y bien interpretada lo que hace que tengamos ante nosotros a una de las sorpresas del año. Y es que, el miedo a que la película fuera demasiado infantil se quita a los diez minutos. Cuando el matón y sus compinches tienen la primera pelea con el protagonista nos queda claro que aquí no se andan con rodeos y que van a haber palos, muchos palos. Le pegan tal paliza (despues vendrá otra) que solo puedes sentir lástima y empatía con el niño. Esto ha sido incluso criticado porque llega a ser demasiado cruel pero es precisamente eso lo que hace que te metas en la película, en el kung fu y en la historia en general.


Porque si hay algo que hay que aplaudir a The Karate Kid es que está más que correcta en todos los aspectos. Con una historia de superación personal en la que te metes desde el principio y unas peleas realmente bien coreografiadas y planteadas. Además, el mensaje, la emoción y los toques dramáticos o divertidos no desentonan dándonos un producto que lo tiene todo en su justa medida y que hace que salgas plenamente contento tras su visionado, algo que, hoy día, cada vez cuesta más trabajo conseguir.


Uno de los factores del éxito de la película es Jaden Smith, su actuación es natural y espontánea, además, el hecho de que sea un niño y no un adolescente chulo y prepotente (como podría haber sido) no hace más que sumar puntos a favor de la película gracias a la empatía con él durante todo el metraje. Jakie Chan nos brinda, y parece increíble, una de las mejores interpretaciones de su carrera, sereno, a veces divertido, nada sobreactuado y mostrando una química con Smith que hace que la película avance sin miramientos ni pesadeces. Los secundarios, aunque son la mayoría desconocidos, añaden su granito de arena al espectáculo, como Taraji P. Henson, la madre del protagonista, que aunque es una pesada de narices también es entrañable y divertida. Mención especial para Zhenwei Wang, al que llegareis a odiar a muerte.




En definitiva, The Karate Kid maneja tan bien los elementos que plantea que resulta una película emotiva, divertida, entretenida y, lo más importante, encantadora. No han querido ir a ganar cuatro Oscars y tampoco han querido ir a un público concreto, es para todo el mundo y les ha salido bien la jugada, afortunadamente. Una de las sorpresas del año sin duda y uno de los mejores remakes (puede que el mejor) de los últimos años.