domingo, 27 de noviembre de 2011

In Time, Robin Hood del futuro


El cine repite los mismos argumentos una y otra vez. Lo cierto es que, hoy en día, la originalidad reside en cómo cambias los elementos hasta llegar a la conclusión... El gran dicho "quien bien copia bien inventa" es lema actual de las artes pero, tal y como dice, hay que saber copiar bien pero también saber meter las gotas de genialidad o de cosecha propia justas para dar al público de hoy día (que ha visto de todo) algo que merezca la pena. "In Time" lo consigue.

Mis esperanzas residían en Andrew Niccol (director de "Gattaca", una de mis películas favoritas) porque si algo sabe hacer Niccol es juntar bien los ingredientes para hacer una buena pasta. En el futuro, el tiempo es dinero y todo el mundo para de envejecer a los 25 años, a partir de esa edad si eres rico puedes vivir lo que te de la gana y si eres pobre (o un simple currante de a pie) puedes morir en cualquier momento puesto que tu tiempo se agota y no tienes los recursos para conseguir más. Como vemos, Niccol (director y escritor de la cinta) coge el tan antiguo argumento de ricos contra pobres para empezar a dar palos a un sistema que por muy futurista que sea es como nuestro mercado actual donde ricos y banqueros dominan el mundo porque sí, porque las cosas son así. La historia se complica cuando Will Salas (Justin Timberlake) "secuestra" a Silvia (Amanda Seyfried) la hija de uno de los ricachones más importantes del país y ambos se convierten en los Robin Hood del futuro con toques de Bonnie and Clyde. Robar el tiempo de los ricos para dárselo a los pobres.





A tan trillado argumento no le falta originalidad porque Niccol es muy listo y desde el primer momento en el que uno ve los relojes aparecer en pantalla quedas prendado con su funcionamiento en todos los aspectos (algo que el film explota en su justa medida y sin llegar a cansar en ningún momento), logra que te identifiques con los protagonistas y logra crear un universo en torno a la idea que no solo es plenamente satisfactorio sino fascinante por momentos a pesar de las carencias explicativas de algunos aspectos, en todo caso perdonables.


Justin Timberlake está bien dibujado como personaje y como actor es realmente solvente aunque algunos se empeñen en darle palos porque sí, los motivos por los que comienza su lucha logran la empatía con el espectador desde el primer momento. Amanda Seyfried hace bien lo que que le echen y es el otro 50% de la cinta, si bien es cierto que, en un principio, los motivos por los que se une a Will están cogidos con pinzas y uno no sabe qué esperar de su personaje pero llega un punto (hacia la mitad del metraje) en el que su presencia con Will es indispensable y el duo como pareja se convierte en perfecto, calando en el espectador que se preocupa por AMBOS (algo muy importante) deseando con toda su alma que los dos consigan sus objetivos y rezando para que no les pase nada. Con los dos protagonistas actuando perfectamente hay que destacar al resto de actores, todos estupendos en sus papeles desde un Alex Pettyfer menos soso de lo habitual (insertar aplausos) pasando por un Cillian Murphy del que siempre se puede esperar lo mejor.



"In Time" maneja muy bien sus cartas, sabe qué puntos tocar, sabe donde está el límite y en ningún momento se pasa de lista o intenta tomarnos el pelo más allá del puro entretenimiento. Andrew Niccol sabe contar historias, sabe ser trascendente y aquí lo consigue una vez más. "In Time" no es una obra maestra ganadora de siete Oscars pero los cinéfilos están de enhorabuena, no solo entretiene, sabe cómo hacerlo (que aunque parezca mentira son cosas muy distintas), cuenta algo que merece la pena recordar (y que puede llegar a ser de culto) con unos toques futuristas de los que hipnotizan y con una pareja que sabe llevar el peso de la cinta sobre sus hombros (para muestra los espectaculares y absolutamente infartantes últimos 10 minutos). "In Time" es una película en la que merece la pena gastar tu dinero, los amantes del cine sabrán que eso significa mucho.

sábado, 5 de noviembre de 2011

The Roommate, promesas que tienen que comer

  
Vamos a dejar las cosas claras desde el principio, "The Roommate" es una mala película (eso es algo que ya se veía venir desde el trailer, puede que incluso desde el poster). ¿Mala? Sí, ¿Telefilm de sobremesa? Sí, ¿Entretenida? Pues también... aunque no llega al nivel que debería.

El caso es que "The Roommate" es una obra mediocre que únicamente sirve para que actores que son "promesas" en esto de Hollywood tengan algo en lo que trabajar. Uno no puede hacer otra cosa que sorprenderse cuando ve tantas caras conocidas de la pequeña pantalla desaprovechados de tal manera: Leighton Meester (Gossip Girl), Minka Kelly (Friday Night Lights), Cam Gigandet (Burlesque), Ally Michalka (Hellcats), Nina Dobrev (The Vampire Diaries) y Matt Lanter (90210, aka La Nueva Sensación de Vivir) pasean sus bonitos cuerpos (que no llegan ni a enseñar) por la pantalla durante una hora y media en la que nos dedicamos a ver lo loca que está Rebecca (Leighton Meester) y lo que es capaz de hacer por su obsesión enfermiza con Sara (Minka Kelly), los demás son solo personajes a los que asustar o matar, y a veces ni eso porque ya digo que el desaprovechamiento es total.




Por tanto, se puede decir que nos tragamos la cinta por el simple hecho de ver cómo acaba aunque sepamos de sobra lo que va a a pasar, lo cual ya es un logro. Los tópicos y clichés son infinitos (todo el mundo sabe cómo va a acabar el gato en cuanto aparece... joder, realmente todo el mundo sabe cómo va a acabar la maldita película desde que empieza) pero, entretiene en su mediocridad y puedes darte con un canto en los dientes al ver que cumple medianamente con su cometido (algo que no lograba la muy parecida en objetivos "El Padrastro"). Por ello, "The Roomate" es más comparable con ese otro telefilm de caras conocidas que fue "Obsesionada" (con Ali Larter y Beyonce) solo que esta última supo manejar mejor sus cartas para convertirse en un placer culpable que la que nos ocupa. "The Roommate" se sostiene medianamente gracias a que Leighton Meester hace muy bien de loca, punto y final. Uno termina de ver la película para comprobar si finalmente hace algo y ese es el problema, que tarda mucho en hacerlo porque a pesar de que entretiene dentro de su total y absoluta mediocridad, a "The Roommate" le falta garra e ida de pinza. Leighton Meester está loca... pero no lo bastante (en serio, a pesar de todo esperaba más del personaje, en plan "Melrose Place"), Minka Kelly hace de buena y noble y no se la cree nadie, Ally Michalka hace de zorra (como siempre) pero no hasta el punto que debería haber sido, hay muertes pero te dejan que "ni fu ni fa"... Con esto quiero decir que a "The Roommate" le falta desfase por todos lados, se nota en cada escena el esfuerzo por estar contenida, por no pasarse de la raya cuando es exactamente lo que debería haber hecho para haber sido la hostia.



La ves y la olvidas, así de simple. Ves como unas cuantas promesas de Hollywood que jamás (salvo milagro divino) llegarán a ser estrellas hacen lo que pueden con lo que tienen. Leighton Meester hace muy bien de loca y te mantiene pendiente del pastel en una fría tarde de otoño pero no hay nada que destacar ni nada para recordar, deberían haberse visto antes "Obsesionada" o "Hermandad de Sangre" para saber cómo se hacen las cosas en estos casos pero bueno, nunca llueve a gusto de todos.

martes, 1 de noviembre de 2011

Criadas y Señoras, hay que saber ver los grises



Hay películas que, con solo ver el trailer, respiras Oscar. (Vease los trailers de películas de Clint Eastwood por ejemplo), los observas y ya vas esperando ver una gran obra, y luego están las fantásticas y geniales sorpresas que te da la vida, bueno, mejor dicho, que te da el cine.

"The Help" (conocida en España como Criadas y Señoras) navega por aguas peligrosas. Los años del mayor racismo en Estados Unidos nunca deben ser tomados como una broma para pasar la tarde y tampoco estamos ante un drama de los de salir hecho polvo del cine. Se trata, más bien, de intentar contar una historia dentro de una época donde todo nos parece absolutamente absurdo.

Skeeter Phelan (Emma Stone) es una chica independiente que quiere ser algo en la vida, estudia periodismo y le gusta escribir. Digamos que para conseguir un buen empleo (es mujer en los años 60, obviamente tiene que esforzarse el triple) decide escribir un libro titulado "Criadas y Señoras" (The Help) donde las criadas de su vencindario (todas mujeres de color, oviamente), deberán explicar anécdotas e historias vividas en una sociedad donde no solo limpiaban, servían y hacían la compra, también criaban a los hijos de esas personas teniendo que renunciar a ver crecer a los suyos propios.




Leyéndolo así de primeras uno puede asustarse un poco pero lo que realmente nos encontramos no es una película que machaque a los blancos de entonces y entrone a los negros, que nos aborde un tema de dramatismo absoluto que salgas del cine hecho polvo, no es el caso. Nos encontramos ante una película que muestra una época con una maestría ejemplar, con drama, comedia y entusiamo contenido y dejándonos claro que no todo es blanco o negro y que el ser humano ha mejorado y evolucionado pero todavía le queda mucho por hacer. "Criadas y Señoras" muestra la vida, sabe cómo contarla y qué puntos tocar y da... esperanza. Esperanza para la sociedad y esperanza para el cine actual donde películas pequeñas y honestas se convierten en grandes éxitos gracias a un público que sabe ver más allá, un público que se ha metido en la historia y ha disfrutado con ella. Eso es el cine Señores.



La película navega sin movimientos bruscos, recreándose en los momentos apropiados y sacando lo mejor de unas inspiradísimas actrices. Emma Stone sirve como hilo conductor de la historia, es tan joven y lo hace tan bien siempre que uno se asusta ante las posibilidades de lo que puede llegar a alcanzar en un futuro (junto a Amanda Seyfried y Dakota Fanning, ellas tres son el futuro en femenino de Hollywood). Una Viola Davis comedida, serena, fría... estupenda al fin y al cabo. La antagonista y "mala" de la función encarnada por una Bryce Dallas Howard que tras bodrios como "La Joven del Agua" o "Eclipse" vuelve a demostrar que es una niña de papá, sí, pero con un talento indudable. Lo de Sissy Spacek es un don de toda la vida desde "Carrie" y Octavia Spencer merece una nominación como mejor secundaria por uno de los personajes más divertidos del año. Mención especial para una estupenda Jessica Chastain, el ejemplo claro de que todo no puede ser blanco o negro, también hay grises y personas decentes en todos los lugares y épocas, solo hay que saber verlas y darles una oportunidad.


"Criadas y Señoras" es por tanto una de esas películas que puedes ver mil veces, de las que gustan y se disfrutan, de esas que están hechas con el corazón y parece que no les ha costado trabajo hacerlo. Comedia y drama perfectamente esctructurados donde el tema social llega hasta donde tiene que llegar (tranquilos los novios arrastrados a los que se les menciona comedia romántica y se les revuelven las tripas porque son incapaces de diferenciar una buena de una mala, directamente las odian todas, NO es una comedia romántica, lo mismo le pasó a "El Diablo Viste de Prada", tampoco es una comedia romántica). Y mira, hablando de "El Diablo Viste de Prada", no comparte trama, ni historia, ni argumento con "Criadas y Señoras" pero sí el fondo y algunos puntos, el ser pequeñas/grandes películas con historias de una sociedad que puede ser cambiada a mejor, donde se cometen injusticias y errores y done un buen guión hace que vuelvas a creer en la magia del cine. Una de las sorpresas más agradables del año.

martes, 25 de octubre de 2011

Los Ángeles de Charlie necesitan un remake a su altura



"Los ángeles de Charlie" es un producto que siempre ha llamado la atención. Gusta el hecho de tener a tres delincuentes tías buenas haciendo el bien para un jefe al que ni ellas ni el público conocemos. Se puede decir que el público masculino tiene lo obvio y el femenino la admiración e identificación formando un entretenimiento perfecto a lo que habría que sumarle el hecho de que en los años 70 eso de tener de protagonistas a tres mujeres llevando la voz cantante era de lo más novedoso. De ahí el éxito.
Con la llegada del nuevo siglo Hollywood no perdió la oportunidad de relanzar el filón y optó por una fórmula que se llevaba demasiado por aquel entonces, el exceso. La película (y su posterior secuela) protagonizada por Cameron Díaz, Drew Barrymore y Lucy Liu es una mamarrachada de proporciones cósmicas pero nadie puede negar una cosa, reventaron la taquilla y la gente (que no los críticos) se entretuvo. De ahí el éxito.

Cuando la ABC anunció que "Los Ángeles de Charlie" volvían a casa, es decir, a la televisión, yo fui de las personas que hicieron palmas con las orejas. Como he dicho, me gusta la historia, me gusta la idea y todo lo que se puede crear alrededor de ella. Pero cuando salió el primer trailer no pude hacer otra cosa que temerme lo peor y, efectivamente, el fracaso ha sido estrepitoso.
Muchos son los que apuntan a las actrices elegidas como el mayor error de casting en años, no se equivocan pero vayamos por partes.

No estamos en los años 70, y con esto quiero decir que las mujeres policias, carismáticas y fuertes ya no son la excepción en televisión, son el día a día y las hay de todas las edades, clases y el 99% son bellezas. Por otro lado, todo ese desfase de principios de Siglo ya no se lleva demasiado y podría haber resultado ridículo, por ello, muchos esperábamos que la serie se volviera... SERIA. Y con seria no me refiero a algo en plan HBO, me refiero a algo como lo que han logrado hacer con el remake de Nikita o con Batman en el cine (salvando las distancias con esta última).

Porque si hay algo que define a estos tres nuevos (y ya cancelados) ángeles es, sin duda, el aburrimiento. El público conoce la historia, el público está harto de darle vueltas a lo mismo, por ello hay que ser listo y contar lo mismo pero con novedades. Se que parece una gilipollez pero me habría gustado ver a estas delincuentes ejerciendo como tales, en la cárcel, convirtiéndose en ángeles, sangrando, sufriendo y teniendo una trama general decente persiguiendo a algún asesino, ladrón o lo que sea... vamos, un remake en toda regla desde el principio. Las divinidades y mamarrachadas se acabaron, no digo que no estén buenas, solo pido que sean humanas. Si te pegan un palizón, al día siguiente vas con el ojo morado a la oficina, y si has sido una chunga pues demuéstralo de vez en cuando, y si ambientas la serie en una ciudad un poco más "seria" que la repetida hasta la saciedad (Miami) pues mejor.




Hace unos años este remake habría tenido éxito (solo hay que ver la superficialidad de las películas) pero hoy en día pedimos algo más que tres rostros bonitos pegando tortas. Pedimos drama y empatización (dentro de lo que se pueda con un producto como este, que ya sabemos todos lo que es), en definitiva, un buen lavado de cara. A todo esto le sumamos a Minka Kelly y Annie Llonzhe, decir que no tienen carisma es quedarse corto, no se puede explicar con palabras lo sosas que son, aburren a las piedras y no han cambiado su expresión facial en toda la serie. Los únicos momentos buenos han sido para Rachael Taylor pero con ese guión y esas compañeras no podía hacer más.

A pesar de todo, "Los Ángeles de Charlie" sigue siendo un producto que gusta, que llama la atención y que cuenta con la nostalgia del público de todas las edades formando parte de la cultura popular. Pasaran dos, cinco o diez años pero lo volverán a intentar, solo espero que se den cuenta de que el público responde ante remakes de calidad (Batman o Nikita son claros ejemplos) y que vivimos tiempos jodidos donde no todo puede ser de color de rosa y donde priman los momentos de pasarlas putas sin perder la esperanza. Ahí lo dejo.

domingo, 9 de octubre de 2011

Los Tres Mosqueteros, a ver por dónde empiezo...




...Barcos que vuelan, vestuario sacado del armario de Lady Gaga, isoportable D'Artagnan e insoportable Luis XIII viviendo en un Versalles que realmente fue construido por Luis XIV unos cuantos años después, guión inexistente, Orlando Bloom haciendo el ridículo, Aramis poniendo multas de tráfico... barcos que vuelan... barcos que vuelan y se estampan contra una torre sobre el crucero de Notre Dame que realmente fue construida en el siglo XIX, historia de amor metida con calzador que no se cree ni Dios y que es lo más RIDÍCULO que he visto en años en una sala de cine. Y todavía queda lo mejor, Milla Jovovich teniendo más protagonismo en la historia que los propios mosqueteros (sí, en serio) dado que su marido es el director de la película no hay porqué extrañarse. Piruetas sacadas de videojuego, pirotecnia destinada al paladar de la generación que no ha leído un buen libro ni visto una buena película en su puta vida... ante este pampaneo no queda otra que "reir o llorar" y dependiendo de lo que elijas así saldrás del cine.


Es la peor adaptación de la novela de Alejandro Dumas hasta la fecha (a su lado cintas como la muy notable "El Hombre de la Máscara de Hierro" son obras maestras del séptimo arte). Está totalmente pasada de rosca en todos los aspectos, desde vestuario pasando por actuaciones y situaciones inverosímiles. Muchos serán los que digan que no hay que pedir realismo a este tipo de cintas... estoy de acuerdo, pero una cosa es eso y otra es que se te vaya la olla y pongas a una Milla Jovovich sacada de Resident Evil para la ocasión con un guión que es inexistente, no es que sea flojo es que, repito, es INEXISTENTE. Para muestra de ello tenemos la tremenda profundidad en los personajes de Porthos y Aramis, entre los dos no superan las seis líneas de diálogo en toda la película... penoso. Una cinta que, en lugar de centrarse en las aventuras de estos hombres se centra (atención) en la preocupación por el vestuario de un rey absolutamente detestable, en un Orlando Bloom tramando un plan malvado que nos importa una mierda y, como ya he dicho, en las maniobras de una Milla Jovovich quedándose en bragas siempre con la misma cara (por supuesto). Esos son los pilares de esta nueva versión de "Los Tres Mosqueteros", no hay más.




La única escena que funciona de la película es cuando nuestros mosqueteros luchan contra los 40 soldados de la guardia, a pesar de los numeritos de cámara lenta es una escena divertida, espectacular, donde se ve ese espíritu de aventura, ese lema de "Uno para todos y todos para uno" pero, una vez pasado este momento los mosqueteros quedan (sorprendentemente) a un lado, se acaba la épica, se acaba lo poco bueno que podría haber tenido la cinta para centrarse en lo anteriormente mencionado siendo una mamarrachada de proporciones cósmicas y aún así no han tenido los cojones de joderla del todo metiendo, por ejemplo, marcianos o naves especiales... ya que estamos.

Reir o llorar señores, como he dicho, de ello dependerá que consideres a esta nueva versión un absoluto placer culpable o la mayor desfachatez de los últimos años, no hay término medio y se ve claramente que tampoco lo buscaba.

lunes, 15 de agosto de 2011

Bridesmaids, genial comedia que a punto está de ser épica



El productor Judd Apatow ha destacado estos últimos años por "revolucionar" (si se puede llamar así) la comedia romántica, una comedia estancada en chico conoce chica, ambos no se soportan pero al final acaban amándose locamente. Apatow fue muy listo y elevó el gamberrismo a niveles extremos haciendo protagonistas de sus comedias románticas a los hombres (con alguna que otra acusación de machista) en un género donde en el 99% de los casos lo veíamos todo desde un punto de vista femenino con el que ni las propias mujeres nos sentíamos identificadas (con claras excepciones como por ejemplo "Mientras Dormías" con Sandra Bullock, película fantástica de los Noventa).

El caso es que el método Apatow funcionó y ahí tenemos ejemplos como "Vírgen a los 40" y "Resacón en Las Vegas" (que sin ser de él b
ebe de su método). Ahora Apatow ha dado un paso más allá y tras numerosas películas con los hombres y sus divertidísimas burradas y formas de pensar claras y directas (pero siempre románticos y con gran corazón) pone a dos mujeres al frente de un guión que tiene su método pero esta vez con chicas como protagonistas y, como siempre, alejándose todo lo que puede de la comedia romántica convencional (realmente de romance hay poquito y lo que hay es realista y divertido).

"Bridesmaids" (que en español significa Damas de Honor pero que han decidido traducir con el HORROROSO título de "La Boda de Mi Mejor Amiga" que me niego a utilizar) se estrenó en Mayo en Estados Unidos c
on un presupuesto de 32 millones de Dólares y lleva recaudados solo en ese país casi 200 (a los que habrá que sumarles la taquilla mundial) con la crítica rendida a sus pies y con el público haciendo palmas con las orejas dándole un 7'5 en Imdb.com no podemos sino sentarnos en el cine con las espectativas de ver algo realmente divertido y fresco y las espectativas se cumplen con creces gracias a las seis mujeres protagonistas del film.

La cosa es sencilla, Lillian (Maya Rudolph) se va
a casar y le encarga a su amiga de toda la vida, Annie (Kristen Wiig) que sea su dama de honor y que se encargue por tanto de organizar todos los preparativos, vestidos y respectivas fiestas (incluida la despedida de soltera).




Esta es una película de personajes y por tanto otras cuatro mujeres se unen a la acción (las otras damas de honor) que acompañarán a nuestra protagonista en todo momento. Y aquí reside el éxito de la película, estas mujeres son un cuadro, pero un cuadro de verdad. Helen (Rose Byrne) la pija del grupo que rivaliza en todo momento con Annie por organizarlo todo, Rita (Wendi McLendon-Covey) madre amargada con tres hijos que solo tiene ganas de irse de fiesta de una vez, Becca (Ellie Kemper) la feliz recién casada y Megan (Melisa McCarthy) la amiga bestia a la que todos acabamos adorando.

Tras una introducción de los personajes pasamos a la acción, una sucesión de escenas surrealistas donde a estas mujeres les pasa d
e todo y donde los hombres realmente no pintan nada a excepción de la vida sentimental de nuestra protagonista que se acuesta con un capullo a pesar de tener al hombre perfecto para ella delante de sus narices. Se puede decir que "Bridesmaids" peca en ese sentido de convencional, pero solo en ese, sabes como va a acabar la historia de Annie, sí, pero el viaje hasta ese punto no puede ser mejor y las secundarias son tan absolutamente geniales que en ningún momento sabes por dónde van a salir o qué va a ser de ellas a lo largo de la película, incluida nuestra protagonista que a pesar de aceptar lo que tenía delante de las narices no logra con ello ser más guapa, ser la reina de la fiesta o tener un final de cuento de hadas encima de la torre Eiffel en plan empalagoso para quinceañeras, es más bien "me he dado cuenta de esto, vamos a ver que pasa", como la vida misma.




Por supuesto, la película no es perfecta, de ahí el título de la crítica. Es muy buena, es realmente divertida, se aleja de todo lo visto y a pesar de estar escrita y protagonizada por mujeres los hombres disfrutarán igualmente con las idas de pinza de este grupo de locas pero uno no puede evitar sentir la sensación de que le falta algo por ver. Y es que finalmente no asistimos a la despedida de soltera en Las Vegas y la boda (el momento más esperado de la película) acaba resultando de lo más soso en relación a las espectativas creadas... es solo un pero en un conjunto que es de sobra sensacional y muy recomendable para salir del cine sin sentirse estafado. Kristen Wiig soporta muy solventemente el peso de la trama sobre sus hombros (a pesar de las numerosas sobreactuaciones de rigor) y en muchas ocasiones es salvada por las secundarias de excepción, sobretodo destacan tres, la hijaputez demostrada por una genial Rose Byrne, una Melissa McCarthy que logra ser el alma del producto y una realmente desaprovechada Wendi McLendon-Covey cuyo amargamiento (y casi odio) hacia sus hijos producen grandes momentos y una empatía total con el espectador que está deseando que esa mujer franca y mal hablada se pegue la fiesta que merece, la descripción de cómo es el sexo con su marido o de cómo están las cortinas de su casa no tiene precio.



Apatow lo ha vuelto a conseguir y, a pesar de los pequeños fallos antes mencionados a los que se podría unir el hecho de que dura dos horas (excesivo para una comedia), uno solo puede aplaudir al salir del cine. Los momentazos de la película no son una simple carcajada en un momento determinado, son escenas largas sin parar de reir. La prueba de los vestidos (absolutamente desternillante) y el viaje en avión (donde pasan mil cosas a la vez, incluida una compañera de asiento en plan "Destino Final") son para enmarcar sobretodo por el hecho de que las risas duran varios minutos sin parar, hacía tiempo que no me reía tanto en una sala de cine. Esto es la clara muestra de diversión a raudales y llegar a llorar de la risa y a pesar de que uno espera la traca final (con la despedida de soltera o con la boda) ese momento nunca llega, ¿Decepción? Puede, pero no se puede negar la evidencia de los innumerables logros conseguidos.

Las chicas también hacen locuras, también son divertidas, también están a veces hasta los cojones de todo y también pueden llevar el peso de una película sin creerse "Pretty Woman". Comedia gamberra, bestia, con el romanticismo justo y necesario, con unas actrices en estado de gracia y que, gracias a Dios, DIVIERTEN. Gracias a la espectacular taquilla las secuelas están en camino... esto solo es el principio y yo no se si temblar de miedo ante lo que son capaces de hacer.

Los chicos de "Resacón en Las Vegas" han encontrado a su homóloga femenina (no por el tema o por parecerse sino por el estilo y la desvergüenza) más de uno pagaríamos por verlos a ellos y a ellas en el mismo bar pero eso ya es otra historia (más bien fantasía) y la que nos ocupa es digna de ver.

sábado, 30 de julio de 2011

Soul Surfer, la superación personal llevada al límite


Ya es por todos conocido que las películas de superación personal son mi debilidad (el equipo de baloncesto que quiere ganar el campeonato, la bailarina que quiere entrar en la escuela y un largo etc...). No suelen ser películas de Oscar (excepto esa obra maestra llamada "Million Dollar Baby" del Dios Clint Eastwood) pero siempre está bien ver películas donde gente corriente consigue alcanzar su sueño... o no. Todos nos alimentamos de esperanza, eso sí que es cierto.

"Soul Surfer" parte del punto de ser una historia real, tan real que pone los pelos de punta. En estos casos el paso a la gran pantalla siempre tiene sus puntos buenos y malos. Es la historia real de Bethany Hamilto
n, prometedora surfista Estadounidense que perdió el brazo izquierdo por el ataque de un tiburón, tirando de Wikipedia uno se entera de todo más rápido y mejor.

La actriz AnnaSohpia Robb se encarga de ponerse en la piel de nuestra protagonista de manera muy acertada. Cierto es que en la pelí
cula no hay sorpresas, está cortada por el mismo patrón que las demás cintas de este "estilo": chica joven, alegre y risueña que tiene un gran futuro por delante que se ve truncado en un momento dado abandonándolo todo cayendo en el dramatismo pero que acabará luchando por conseguir su objetivo... hacerte llorar.




"Soul Surfer" es carne de Sábado o Domingo por la tarde (eso es innegable) a pesar de la presencia de actores de la talla de Dennis Quaid y Helen Hunt (padres de la protagonista). Pero, a pesar de ese olorcillo a telefilm en determinados puntos (bastantes) y del lema "lucha por lo que quieres" tan trillado, la película muestra momentos realmente inspiradores y dramáticos de gran calidad gracias al talento de la jovencita AnneShopia Robb que logra no solo una total empatización con el espectador sino también el llevar perfectamente sobre sus hombros una trama que realmente no daba para más. Ni otro director, ni otro guión, ni otros actores podrían haberlo hecho mejor puesto que la historia es la que es y sus debilidades y numerosas carencias quedan patentes a lo largo de un film cuyas virtudes harán las delicias de los más optimistas.



Si hay algo totalmente destacable ( además de la actuación de la señorita Robb) es la escena del ataque del tiburón. No solo está sorprendentemente bien rodada e interpretada, es que parece que estemos, de repente, en otra película de calidad muy superior. No escatima en dramatismo, con sangre en su justa medida, con reacciones (la amiga vomitando) que te hacen ver lo mucho que se esforzaron por llegar al clímax en la escena más esperada del film. Como os podreis imaginar, la película continua por un camino que somos capaces de adivinar sin verlo siquiera pero, cierto es que la historia no deja de ser inspiradora a pesar de todo.