martes, 21 de septiembre de 2010

Hellcats, ni desentona ni destaca



Hellcats, más conocida como "la serie de las animadoras", ha comenzado su andadura en la CW con unos resultados bastante positivos en cuanto a audiencia, ahora hay que ver si se mantiene. A mí me gustan las series de este estilo aunque no todas (10 Razones para Odiarte) aunque la lista de los placeres culpables (Gossip Girl, Pretty Little Liars) siempre está ahí para añadir alguna nueva adquisición.


Hellcats no es la revelación de la temporada, eso lo tenemos todos claro, no causa el efecto de Gossip Girl y su magnífica primera temporada, tampoco entra dentro de los placeres culpables o de las series infumables o detestables. Es un "ni fu ni fa" en toda regla. Digamos, para ser sinceros, que no destaca en nada. Puede que al público masculino le encante lo de ver a chavalitas en traje de animadoras pero, una vez que las tienes vistas varias veces con esas pintas pasamos a ver si la protagonista está a la altura, si esto es un culebrón con rencillas y putadas varias, a ver lo que se cuece tras tanta faldita... y entonces compruebas que, de momento, no saben a dónde van, todavía no hay una palabra que defina a esta serie, todavía no tiene esencia, puede que sea pronto o puede incluso que sea de necios pedírsela.


Hellcats navega sin rumbo fijo, tocando todos los palos pero sin agarrar ninguno y, por el momento, sus piruetas y trajes de animadoras eclipsan todo lo demás. Los personajes la verdad es que no tienen mucho encanto (a excepción de uno). Nuestra protagonista nos recuerda al personaje interpretado por Eliza Dushku en "Bring it On" (A Por Todas en España, cinta que incluso es utilizada en la serie para entrenarse) solo que aquí entra en el equipo para poder conseguir una beca y así seguir estudiando derecho. A nadie se nos escapa que al principio la cosa no le molará nada pero que acabará estando encantada de ser animadora y, aunque la muchacha tiene cosas buenas (los paseos en bicicleta por el campus de la Universidad, las pintas que lleva o un físico que da el pego para las piruetas) le falta mucho para tener el encanto de una Veronica Mars o una Joan de Arcadia y puede que lo de aparentar 35 años (y en realidad no pasa de los 22) no ayuda. Los secundarios pasean por la pantalla con menos personalidad que un reloj de pared: el mejor amigo y confidente, el guaperas que solo habla para tirarle los tejos, la zorra de turno que más quisiera llegarle a la suela de los zapatos a Blair Waldorf o Ella Simms, la entrenadora amiga de todos,la madre alcoholica que intenta ser graciosa... y, entre tanta planitud, nos encontramos con el mejor personaje de la serie, Savannah, interpretada por Ashley Tisdale. Es la única que está bien dibujada como personaje, la única que interpreta destacablemente porque mira que el personaje es ñoño pero le da la vuelta de tal manera que lo hace ser encatador y entrañable.


El caso es que no se puede negar que Hellcats consigue entretener (que ya es mucho hoy día) y las coreografías son vistosas pero ¿Qué pasará cuando empiecen a repetirse en este último aspecto? ¿Qué nos quedará? Espero que la cosa vaya a más porque, dentro de lo que cabe, la serie es todavía un "ni fu ni fa" que puede ir a menos pero también a más. Yo, de momento, tengo fé en las animadoras, pero solo de momento.

martes, 24 de agosto de 2010

Pretty Little Liars; Gossip Girl + Mujeres Desesperadas + Melrose Place + un poquito de Anatomía de Grey... Placer culpable al canto.



Mi gusto por las series culebronescas es bien conocido por todos pero ¿Qué pasa si mezclas un poco de cada una de esas series? Pues que el resultado es el mayor placer culpable de todos los tiempos: Pretty Little Liars.




Un grupo de cinco amigas (muy monas ellas) pasan la noche bebiendo y contándose secretitos hasta que al despertar se dan cuenta de que una de ellas, de nombre Alison, ha desaparecido. Un año después, con la vuelta al pueblo de Aria, una de las protagonistas que se ha tirado todo ese tiempo en Islandia, el cadaver de Alison aparece. El caso pasa de desaparición a asesinato y nuestras protagonistas empiezan a recibir mensajes (Gossip Girl vino a mi mente), unos mensajes firmados por "A", es decir, o Alison está vivita y coleando o alguien sabe todos los secretos de las protagonistas porque la zorrita de Alison se los contó y ahora se está dedicando a dar por culo, creo que todos nos decantamos por la segunda opción.


A todo esto le sumamos tramas surrealistas y tópicos, muchos tópicos. La que se lia con un tío en un bar y luego resulta que es su profesor (Anatomía de Grey vino a mi mente), cuernos paternos, una ciega que ve más que mi gato, una exgorda que solo quiere follar pero su novio no, una que es lesbiana aunque ella aún no lo sepa, una madre con problemas económicos, una que tiene como afición tirarse a los novios de su hermana y la muerta, o quien sea, jodiendo vía SMS. Todo el mundo tiene secretos y nuestras protagonistas las que más, algo que vamos viendo mediante flashbacks (Melrose Place vino a mí mente). Todo esto, por supuesto, en un barrio de gente de clase alta, con unas casitas que ya las quisiera yo para mí (Mujeres Desesperadas vino a mi mente, por lo de las casitas y lo de los secretos). En definitiva, esto es un batido bastante cutre pero con el que te lo pasas pipa y, al menos, tiene más mala leche y más zorrerío que 10 Razones para Odiarte (otra cortesía se la ABC Family que ya se han encargado de cancelar).


Las protagonistas no actuan del todo mal, lo cual se agradece. Habiendo visto estos diez primeros episodios de la temporada me quedo con Hannah y con Aria. La primera porque, a pesar de sus cosas, me parece encantadora y su trama con el "friki" Lucas puede dar mucho de sí. Aria tiene la virtud de que, siendo la más protagonista de todas, logra mantener el tipo y aunque su historia con el profesor no me hace dar saltos de alegría, la chiquilla tiene algo que me llama la atención y... me gusta como viste xDD Las otras dos me gustan menos pero eso no quiere decir que las menosprecie ni mucho menos, forman un cuarteto surrealista, estúpido y divertido al mismo tiempo al cual se suma la muerta por medio de flashbacks donde vemos lo zorra que era (Veronica Mars vino a mi mente).


Los amantes de series culebronescas o de series teen la adorareis, los demás ni os acerqueis a ella. Pretty Little Liars tiene un público concretísimo que está encantado con ella (a vista de las audiencias conseguidas). Tiene muchas limitaciones pero, como placer culpable, se disfruta, y mucho.

domingo, 18 de julio de 2010

Instinto Básico, inquietud, intriga y... sexo


Si hubo una película que en los noventa (en concreto 1992) estuvo cargada de polémica esa fué, sin duda, Instinto Básico. El director, Paul Verhoeven, tuvo que cortar escenas no sé cuantas veces para que no la catalogaran como película porno... pero el caso es que Instinto Básico gustó a la crítica y al público, convirtiéndose en un clásico y teniendo, como tal, una escena para la historia.

COMIENZAN LOS SPOILERS!!


Un cantante de rock aparece asesinado brutalmente en su cama. La policia sospecha de su novia, Catherine Tramell (Sharon Stone), una escritora de novelas de intriga de gran éxito. El agente Nick Curran (Michael Douglas), rehabilitado de su adicción al alcohol y a las drogas, es el encargado de vigilar a Catherine.


Viendo el guión, o la trama de Instinto Básico, la película podía haber ido por varios caminos, podría haberse convertido en una cinta de sexo gratuito sin guión, por ejemplo. Pero lo cierto es que nos encontramos con un thriller psicológico cargado de erotismo donde cada frase y cada escena te hace pensarte las cosas dos veces. Con una intriga y unos giros de guión que, aunque tramposos, resultan acertados compartiendo cancha con un juego de seducción y erotismo necesarios para avanzar la historia, lo que se traduce en unas escenas de alto contenido sexual (casi explícito) que no hacen sino inquietar aún más. Porque aunque el sexo está ahí (y es lo que dió polémica a la película) comparte plano con una trama en la que es imposible no meterse y con una seducción por parte de Catherine Tramell a la que es imposible no rendirse, es imposible no caer rendido ante ella aunque sospeches que pueda acabar matándote. Y esa es la intriga que hace que te sumerjas en el thriller, el hecho de no saber quién es la asesina y de tener una clara sospechosa a la que es imposible pillar y cuyas palabras o gestos te dejan anonadado. Excitante y escalofriante al mismo tiempo.


Por supuesto Nick cae en las redes de Tramell pero ¿Quién no caería? Esto da lugar a las famositas escenas que se marcan Stone y Douglas que, hoy en día, siguen siendo las mejores escenas de sexo (no porno) de la historia del cine. Voy a soltar una frase un poco bestia, si no te pones cachondo es porque estás muerto o no eres humano. Cuando Nick cae lo ves la cosa más normal de mundo porque Catherine Tramell es un personaje para la historia, su seducción es indescriptible y pone nervioso hasta a una estatua de mármol, me puso nerviosa hasta a mí, que ni me gustan las mujeres ni pretendo que me gusten y ese mérito se lo debemos a Sharon Stone en el mejor papel de su carrera (junto con el que interpretó en Casino y Condenada).


Creo sinceramente que hay que ver la película para observar la grandeza de Sharon Stone en esta cinta, no es algo que se pueda describir así por las buenas. No todo es el famoso cruce de piernas y las escenas de sexo, es su mirada (que da miedo y te atrae al mismo tiempo), sus gestos, su sensualidad en cada paso que da, su impresionante belleza... todo unido da lugar a uno de los mejores personajes de la historia del cine que, sin embargo, fue rechazado por numerosas actrices como Julia Roberts, Meg Ryan o Kim Basinguer y fue finalmente Stone la que se hizo con un personaje difícil de manejar y que podría haber sido visto como un simple putón con instintos asesinos. Chaterine Tramell es mucho más que eso y Stone supo verlo y plasmarlo, tanto que se come a todos los demás excepto a Michael Douglas que aunque no está tan sobresaliente como su compañera de reparto logra darle a su personaje los suficientes matices para resultar espléndido.


Instinto Básico no solo es ver a Sharon Stone cruzando las piernas, es ver una película de intriga, con giros de guión y todo lo que eso supone, con escenas de sexo necesarias como parte de una seducción, ¿Demasiado explícitas? Si no fueran esto no sería Instinto Básico. Y a todo esto... ¿Quién es la asesina? Pues depende de a quién le preguntes porque aunque Catherine Tramell tiene todas las papeletas ahí tenemos a Beth, la psicóloga y amante de Nick y otras teorias como que Tramell utilizaba su bisexualidad para que sus amantes femeninas fueran las verdaderas asesinas. Supongo que hay que sentarse a verla y disfrutar de la intriga para poder tener alguna teoría. Si algo hay claro es que la dama del picahielo ya es uno de los mejores personajes vistos en una pantalla de cine y que Sharon Stone (que no ha vuelto a hacer un gran éxito desde entonces) merece las nominaciones a premios que obtuvo (incluido el Globo de Oro) y que su estatus de sex simbol se queda corto, habría que hacerle un altar tras ver esta película que, afortunadamente, la catapultó a la fama.

martes, 13 de julio de 2010

The Karate Kid; divertida, emocionante, entretenida, sorprendente...



La trama de la cinta (al igual que en la película original) se centra en Dre Parker (Jaden Smith) que se muda junto a su madre a China. Allí las cosas no serán nada fáciles para el chico debido a una panda de matones que, literalmente, le acosan verbalmente y le dañan físicamente. Dre conseguirá enfrentarse a ellos (sobretodo a uno en concreto) gracias a la ayuda del Señor Han (Jackie Chan).


Uno se sienta en la butaca pensando que The Karate Kid va a ser o una flipada, o un coñazo, o una película infantil para niños de tres años. Contra todo pronóstico la película está bien planteada, bien dirigida y bien interpretada lo que hace que tengamos ante nosotros a una de las sorpresas del año. Y es que, el miedo a que la película fuera demasiado infantil se quita a los diez minutos. Cuando el matón y sus compinches tienen la primera pelea con el protagonista nos queda claro que aquí no se andan con rodeos y que van a haber palos, muchos palos. Le pegan tal paliza (despues vendrá otra) que solo puedes sentir lástima y empatía con el niño. Esto ha sido incluso criticado porque llega a ser demasiado cruel pero es precisamente eso lo que hace que te metas en la película, en el kung fu y en la historia en general.


Porque si hay algo que hay que aplaudir a The Karate Kid es que está más que correcta en todos los aspectos. Con una historia de superación personal en la que te metes desde el principio y unas peleas realmente bien coreografiadas y planteadas. Además, el mensaje, la emoción y los toques dramáticos o divertidos no desentonan dándonos un producto que lo tiene todo en su justa medida y que hace que salgas plenamente contento tras su visionado, algo que, hoy día, cada vez cuesta más trabajo conseguir.


Uno de los factores del éxito de la película es Jaden Smith, su actuación es natural y espontánea, además, el hecho de que sea un niño y no un adolescente chulo y prepotente (como podría haber sido) no hace más que sumar puntos a favor de la película gracias a la empatía con él durante todo el metraje. Jakie Chan nos brinda, y parece increíble, una de las mejores interpretaciones de su carrera, sereno, a veces divertido, nada sobreactuado y mostrando una química con Smith que hace que la película avance sin miramientos ni pesadeces. Los secundarios, aunque son la mayoría desconocidos, añaden su granito de arena al espectáculo, como Taraji P. Henson, la madre del protagonista, que aunque es una pesada de narices también es entrañable y divertida. Mención especial para Zhenwei Wang, al que llegareis a odiar a muerte.




En definitiva, The Karate Kid maneja tan bien los elementos que plantea que resulta una película emotiva, divertida, entretenida y, lo más importante, encantadora. No han querido ir a ganar cuatro Oscars y tampoco han querido ir a un público concreto, es para todo el mundo y les ha salido bien la jugada, afortunadamente. Una de las sorpresas del año sin duda y uno de los mejores remakes (puede que el mejor) de los últimos años.

sábado, 26 de junio de 2010

Sexo en Nueva York 2, del aburrimiento al mayor de los ridículos



En una frase: Esto es un desastre. Sexo en Nueva York (la primera película) fue una total y absoluta decepción. Una cinta aburrida que no le llegaba ni a la suela de los zapatos a la serie original. Pero ahora llega Sexo en Nueva York 2 y lo único que hace es empeorar las cosas y encima repite los errores de la primera parte: demasiadas escenas Carrie/Big, dejar Nueva York (si en la primera parte iban a México aquí se van a Abu Dhabi), duración excesiva (de nuevo más de dos horas)... únicamente Samantha (como siempre) logra que la película levante cabeza en algunos momentos.



Y es que no hay que ser muy listo para ver que Sexo en Nueva York ha perdido su esencia y, aún peor, el sentido. ¿Cómo es posible que se sigan empeñando en sacar a las cuatro amigas de la ciudad de Nueva York en cuanto pueden? Por Dios ¿Es que no son capaces de escribir un guión decente con la ciudad de fondo? Se ve que no. Pero es que además hay algo en esta película que te hace querer salir corriendo del cine y son todas las escenas de Carrie y Big, la pareja emblemática de la serie se ha vuelto un coñazo al que llegas a odiar, aburridos, con unos diálogos que dan vergüenza ajena y una química que parece desaparecer con los años, increíble.


¿Lo bueno? Algún que otro momento en el que están juntas las cuatro amigas y Carrie deja su egocentrismo desmesurado a un lado como la escena de la niñera con Samantha y sus pastillas. Los cameos también resultan graciosos (incluso el de Miley Cyrus) y, por supuesto, nuestra adorada Samantha. Kim Cattrall sigue demostrando que es, ha sido y será lo mejor de Sexo en Nueva York, si la quitas de la cinta esta pasaría de ser un desastre a una total mierda. Su personaje es el único que mejora con respecto a la primera parte y retoma la senda de la serie, cosa que no han hecho con las demás. La ruptura con su novio le da vía libre para volver a ser la Samantha de siempre, más minutos en pantalla para demostrarnos que hasta la menopausia es divertida en ella y, gracias a Dios, vuelve a tener dos escenitas de sexo (bastante explícitas) de esas que a ella le gustan.



Y ahora vamos con lo que da nombre al post, la ridiculización. Porque si quitamos las escenas de Samantha (que como digo, es la única que te arranca una sonrisa) nos queda un muy buen envoltorio de trajes, zapatos y riqueza pero con nada en su interior, una película vacia, hueca, algo que, aunque parezca mentira, no ocurría en la premiada serie. El dichoso viaje a Abu Dhabi nos muestra la riqueza del lugar y el machismo que allí reina. El hecho de que las mujeres lleven el niqab (como el burka pero pudiendo mostrar solo los ojos) es criticado sin piedad durante la mayor parte de la película, y es que, si algo caracterizaba a Sexo en Nueva York, era ese toque feminista de romper con los tabúes y con lo que se supone que una mujer debía hacer, pero recordemos que la serie comenzó en los noventa, unos años donde esta reivindicación tenía cabida. En los tiempos actuales también la tiene pero ya no hay secretismo y el sexo no es un tabú por lo que deciden mostrarnos lo que sucede en esos lugares que nos pillan tan lejos y así vemos como a Samantha la detiene la policia por besar (solo besar) a un hombre en público y su escena con los condones ante un montón de musulmanes es ya memorable. El problema viene cuando la cosa se te va de las manos y te cargas todo ese "mensaje" al caer en el mayor de los ridículos. Cuando un grupo de mujeres se quita los niqab ante nuestras protagonistas mostrando que, debajo de ellos, llevan la nueva colección de Luis Vuitton, a uno no le queda más remedio que salir corriendo o cortarse las venas. Es uno de los momentos mas bochornosos que he vivido en una sala de cine. Penoso, rocambolesco, indescriptible, desastroso.


Sexo en Nueva York ha pasado de ser una serie feminista (en el buen sentido de la palabra), moderna, divertida y con la ropa como complemento esencial a ser exclusivamente una pasarela de modelos aburrida, sin historia y ridícula, donde (vuelvo a repetir, sé que soy pesada) únicamente Samantha (Kim Cattrall) sigue siendo la misma de siempre, algo que ella se encarga de recordar en la película, enorgulleciéndose por ello.


Deberian dejarse de gilipolleces. Los momentos Carrie/Big hay que acortarlos, cuantos menos mejor, quitar los viajes estúpidos y crear un buen guión con Nueva York como escenario. Si no son capaces de hacerlo, que se ahorren una tercera entrega.


Creo que Sexo en Nueva York tal y como la conocíamos ha muerto. La única salida que le veo yo a esto es buscar a cuatro actrices jóvenes y mostrarnos cómo llega Carrie a Nueva York y cuándo conoce a las chicas, pero está claro que ni eso sabrán hacer bien. Sexo en Nueva York ya no es ni la sombra de lo que era y eso es lo peor de todo, que miras y no encuentras nada de lo que fué. Da hasta pena.

jueves, 10 de junio de 2010

The Last Song, mejor de lo esperado


"The Last Song" ("La última Canción" en España) y también la última novela de Nicholas Sparks en ser llevada a la gran patalla, por supuesto, cita obligatoria para mí.


A PARTIR DE AQUÍ HAY SPOILERS, ESTAIS ADVERTIDOS.



Me senté a ver esta cinta cagada de miedo. Y tenía miedo por el simple hecho de que la crítica había destrozado la película y el público también (ahora mismo tiene un 3 en Imdb.com), siendo Miley Cyrus la diana de todas las críticas y nombrada en todas ellas como "lo peor de la cinta".


Lo primero que he de decir respecto a todo esto es que yo nunca antes había visto actuar a la señorita Cyrus, no he visto nunca Hanna Montana (sé de qué va gracias a mi hermana) y en cuanto a su faceta musical conoceré una o dos canciones y ya está. Por lo tanto, me senté a ver la película atemorizada por un lado debido a las críticas pero por otro lado (más positivo) no tenía ningún prejuicio hacia la protagonista, lo que me hizo valorarla como a cualquier otra nueva actriz adolescente vista por primera vez.



Ronnie (Miley Cyrus) y su hermano Jonah (Bobby Coleman) van a pasar el verano junto a su padre (Greg Kinnear). Jonah mantiene una buena relación con él pero Ronnie es una adolescente rebelde que no ha superado el divorcio de sus projenitores, no sabe qué camino tomar o qué hacer con su talento para la música (tranquilos, Miley Cyrus no canta ni una sola vez, solo en una escena en plan coña en el coche). Cuando conoce a Will (Liam Hemsworth) cambia su forma de ver la vida a la vez que una serie de hechos la harán crecer y madurar.


Como ya comenté en "Querido John", señoras y señores, esto es una historia de Nicholas Sparks, es decir, que seguimos la fórmula: comienzo cómico + romance + dramón al final. Si bien, al contrario que en el resto de las obras de Sparks, aquí el romance no es el centro absoluto de la trama ya que comparte el protagonismo con la relación de la protagonista y su padre (y hermano), lo que viene siendo la trama familiar. Esto es de agradecer porque es esa trama familiar el punto fuerte de la película. Una cinta que deja caer casi todo su peso sobre los hombros de Miley Cyrus que no está tan horrible como muchos aseguran. Su personaje es al que segimos durante toda la trama y, a pesar de estar verde en esto del drama, sí que demuestra ganas y esfuerzo logrando crear a una adolescente rebelde (pero sin pasarse) y teniendo algún que otro momento destacado (lo de las tortugas) y brillando en sus escenas junto a su padre (un gran Greg Kinnear) y junto a su hermano (Bobby Coleman) que está sorprendentemente inspirado. Cuando estos personajes comparten plano (destacando a Cyrus y Kinnear), la película brilla, gusta y se disfruta.



¿Pero cuál es el problema? Os lo digo ahora mismo, tiene nombre y apellidos y no es Miley Cyrus, el problema es Liam Hemsworth. El romance es la parte más importante en las historias de Sparks pero aquí su importancia es equivalente a la trama familiar y, si comparamos, sale perdiendo. Hemsworth tiene la misma cara en toda la película, no llega a tener la chulería adorable de Canning Tatum en "Querido John" ni el dramatismo absoluto de Ryan Gosling en "El Diario de Noah", es más, su personaje es en el que menos se profundiza siendo un simple monigote que se dedica a darle besos a la Cyrus y a lucir torso (muy cuidado por cierto). Profundidad cero, y cuando tiene su "momento dramático" (la historia del hermano), no logra ni transmitir, ni llegar al espectador, ni emocionar, lo que hace que casi arrastre a Cyrus a su mundo de inexpresividad pero, por suerte, la chica lo arregla todo con momentos geniales junto a su padre, a su hermano o en solitario. Porque, es más, los mejores momentos de "la parejita" son cuando hay algún secundario por alrededor (la madre de él o el padre de ella cuando les separa las sillas en la playa, por ejemplo). Creo que es la primera vez que el romance casi naufraga en una película basada en una obra de Sparks y digo casi porque, gracias a Dios, se las arreglan para que no resulte del todo molesto o empalagoso.


Por supuesto se repiten cosas ya vistas en la obra de este autor, un personaje rebelde (como en "Un Paseo para Recordar") otro personaje rico (como en "Querido John" o "El Diario de Noah"), la importancia de encontrar tu camino, de que los que te quieren te ayuden a encontrarlo y, como no, el drama. La enfermedad del padre hace que la película adquiera otro tono y Greg Kinnear está absolutamente maravilloso en su papel lo que hace que el mazazo emocional para el espectador sea importante. Sus momentos junto a Cyrus son lo mejor del film, sobretodo al final cuando, qué casualidad, Liam Hemsworth anda desaparecido.


No me malinterpreteis, el romance es una parte importante de la película pero no es la base de la misma por mucho tiempo en pantalla que ocupe o por mucho que los trailers lo hagan creer. El romance que, como ya he mencionado, casi naufraga, está como telón de fondo de algo más profundo que un simple amor de verano y es el amor a los tuyos, a tu familia, el perder a alguien y darte cuanta de que el tiempo pasado ya no se puede recuperar.


Escenas como la de Ronnie (Miley Cyrus) tocando el piano a su padre antes del mayor de los dramas o incluso las bromas de este cuando su hija acaba de "ser besada" son las cosas que se te quedan en la retina. Porque, para mí, la familia se comió al chico guapo durante todo el metraje.


La película tira para atrás a todos los que, como yo, son mayores de 20 años por el simple hecho de que aparece la "Hanna Montana". Pero tengo la esperanza de no ser la única a la que la película le ha parecido bastante decente, no es un drama filosófico para ganar siete Oscars pero entretiene y tiene su mensaje (con sus puntos débiles) pero yo me conformo. Además el hecho de que la chavala no cante en la película se agradece.


Una escena: Ronnie (Miley Cyrus) tocando la última canción para su padre.





viernes, 28 de mayo de 2010

Transformers 1 y 2, cómo entretener y cagarla después


En 2007 se estrenaba en los cines de todo el mundo "Transformers". Cuando uno se sienta a ver una película de Michael Bay tiene claro lo que se va a encontrar: explosiones, militares a cámara lenta, más explosiones, mil planos por segundo... pero, dentro de todo eso, uno espera entretenerse y "Transformers" lo consigue con creces.
La película cuenta tres historias que acabarán uniéndose al final. Tenemos a un grupo de jovencitos en el pentágono, liderados por Maggie (Rachel Taylor), a un grupo de militares luchando contra los robots en medio del desierto y a un adolescente de nombre Sam (Shia LaBeouf) que se compra un coche que resulta ser un robot, montándose un follón en el que acabará metiendo a Mikaela (Megan Fox) compañera de clase y chica de sus sueños. Es esta última historia, la de la parejita, la mejor de la cinta sin duda.


El guión es simple, muy simple, pero la película es salvable gracias a una espectacularidad innegable (sobretodo al final) y a unos actores inspirados que logran no tomarse en serio a sí mismos. Shia LaBeouf está perfecto interpretando al "chico normal convertido en héroe por accidente", totalmente creíble en su papel y además resulta simpático. Mucho se ha hablado del papel del Megan Fox en la cinta, está claro que es "la cara bonita" pero a pesar de eso y de su poco guión, logra destacar junto a LaBeouf por su divertido sarcasmo en alguna que otra escena (la del coche junto a John Turturro y LaBeouf, por ejemplo) y tiene su momento de gloria al final entrando en acción y demostrando que sirve para algo. Parece increíble pero ella y LaBeouf forman una pareja entrañable y surrealista al mismo tiempo porque, aunque parezca mentira, tienen química. Mención especial para John Turturro y para los padres de Shia LaBeouf que, a pesar de sus pocos minutos, logran divertirte.

"Transformers" es una película entretenida, con espectaculares escenas de acción y efectos visuales. Muy recomendable para pasar un buen rato.




El problema llegó en 2009 con el estreno de la secuela, la absolutamente insoportable "Transformers: La Venganza de los Caídos".



Esta película jode todo lo que vimos en la anterior entrega. La historia es un rollo patatero de mucho cuidado, Michael Bay hace lo esperado y pone el triple de acción consiguiendo que no distingas absolutamente nada y, lo peor de todo, los personajes pasan de ser entrañables y divertidos a ser patéticos payasos.


Shia LaBeouf sigue estando decente pero muy por debajo del nivel de la primera parte. Lo de Megan Fox no tiene nombre, pasa de ser sarcástica y aportar algo a la historia (al menos al final) a ser aquí un simple objeto sexual que no pinta absolutamente nada, siendo arrastrada toda la película por LaBeouf mientras se dedica a gritar, lamentable, más aún sabiendo que en la primera parte no estaba del todo mal. Hay que reconocer que la relación Sam (Shia LaBeouf)/Mikaela (Megan Fox) avanza y se consolida, siendo lo único que tiene sentido dentro de una trama donde los militares aparecen y desaparecen diciendo frases chorras y en el pentágono es que ni me acuerdo de lo que pasa. John Turturro, Ramón Rodríguez, los padres de Sam... pasan de ser divertidos a estar ridículos, penosos y rozan el mal gusto.



La escena final es un batiburrillo de explosiones, luchas entre robots donde no distingues nada, militares diciendo gilipolleces, John Turturro dando vergüenza ajena y Shia LaBeouf y Megan Fox corriendo por ahí en medio a cámara lenta.

"Transformers 2" es una mala película que hace a la primera una obra maestra, una mala secuela que se dedica a hacerlo todo más grande pero confuso, jodiendo a unos personajes que eran fantásticos y podrían haber tenido una evolución mejor. La cinta exagera tanto en todo que te asquea y lo peor, que llega a aburrirte en algunos momentos, siendo la relación de la parejita lo único que tiene sentido.



"Transformers 3" llegará en 2011 y nos aseguran que será más oscura y que volverá a la senda de la primera entrega pero lo primero que hacen es no contar con Megan Fox, cuya relación con LaBeouf es el centro de los films anterirores formando una pareja muy querida por los fans. Mal empezamos. Siempre tendremos "Transfomers 1", un tributo: